"GEA, la diosa tierra,
se abrió en canal mostrando impúdica
sus entrañas. De sus pliegues brotó
sangre y carbón. El hombre bebió su
sangre, sembró y vio crecer en ella el alimento,
y con el carbón ardiente movió formidables
ingenios de metal...
Un día, cuando el hombre la creía
muerta y desangrada, brotó de GEA
un espíritu oculto que descubría los
más ancestrales enigmas. Los estratos pétreos
y opacos se hacían transparentes y dejaban
ver y oir el mar a su través. El hombre alcanzaba
así una nueva sabiduría, la que permite
transgredir los límites del espacio y del
tiempo.
Alulgha, donde el valle se retuerce, es la
encrucijada en que se posan, como ánades,
leyendas que vienen de todos y de ningún
sitio. Alulgha, donde se retuerce la tierra, es
el momento único en que el telón de
la eternidad se levanta..."